Primer Domingo de Cuaresma

Iglesia Misión Episcopal San Pedro Apostol

Guayama, PR.

PO Box 83 Guayama, Puerto Rico 00785

Obispo diocesano Rvdmo. Rafael Morales Maldonado

Vicario Rvdo. P. Jose Munoz

787-996-4504

Boletín Parroquial

Misa: 10:30 a. m.; 22 de febrero de 2026.

Primer domingo de Cuaresma

Tiempo litúrgico: Cuaresma

Color litúrgico: Violeta





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Primer domingo de Cuaresma

Himno procesional:  


Ritos iniciales: pág. 277

Gloria Cantado:

Himno Gradual: 


Homilía: Vicario Rvdo. P. Jose Munoz


Credo Niceno: pág. 280 


Oración de los fieles: Fórmula I pág. 305 


Confesión de pecado: pág. 282 


Rito de la paz: 


Himno de Ofertorio:  


Plegaria eucarística: B pág. 289 


Himno de comunión: 


Oración después de la comunión: pág. 288 


Bendición final: pág. 261 


Himno recesional: 


La Colecta:

Dios todopoderoso, cuyo Espíritu llevó a tu Hijo hasta el desierto para ser tentado por el diablo: Ven pronto a auxiliarnos, pues nos asedian muchas tentaciones; y tú, que conoces las flaquezas de cada uno, haz que en ti hallemos poder para ser salvos; por Cristo Jesús nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA


Primera lectura 


Génesis 2:15-17; 3:1-7


15 Cuando Dios el Señor puso al hombre en el jardín de Edén para que lo cultivara y lo cuidara, 16 le dio esta orden: «Puedes comer del fruto de todos los árboles del jardín, 17 menos del árbol del bien y del mal. No comas del fruto de ese árbol, porque si lo comes, ciertamente mrirás.»

1 La serpiente era más astuta que todos los animales salvajes que Dios el Señor había creado, y le preguntó a la mujer: —¿Así que Dios les ha dicho que no coman del fruto de ningún árbol del jardín?

2 Y la mujer le contestó: —Podemos comer del fruto de cualquier árbol, 3 menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos.

4 Pero la serpiente le dijo a la mujer: —No es cierto. No morirán. 5 Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman del fruto de ese árbol podrán saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces serán como Dios.

6 La mujer vio que el fruto del árbol era hermoso, y le dieron ganas de comerlo y de llegar a tener entendimiento. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió. Luego le dio a su esposo, y él también comió. 7 En ese momento se les abrieron los ojos, y los dos se dieron cuenta de que estaban desnudos. Entonces cosieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas.  

Lector/a: Palabra del Señor 

Pueblo: Demos gracias a Dios.

Salmo: 32


1 ¡Dichoso el que ve absueltas sus ofensas *
      y la que ve perdonados su pecados!
2 ¡Feliz el que el Señor no culpa, *
      y la que en su espíritu no tiene engaño!
3 Mientras callaba, mis huesos se secaban *
      de tanto gemir todo el día.
4 Tu mano pesó sobre mí, día y noche; *
      se me secó la savia como en sol de verano.
5 Entonces te confesé mi pecado *
      y no te oculté mis transgresiones.
6 Dije: «confesaré mis rebeliones a Dios», *
      y perdonaste mi pecado.
7 Por eso te ruega el fiel en sus aprietos; *
      aunque venga el torrente, no lo alcanzará.
8 Tú eres mi refugio;
  me guardas del peligro; *
      me rodeas con gritos de liberación.
9 «Te enseñaré y te indicaré el camino; *
      te guiaré con la mirada.
10 No seas como mula o caballo, que no entiende, *
      que hay que controlar con rienda y freno
      para que no se escapen.»
11 Grandes son las aflicciones del malvado; *
      pero la bondad rodea a quien confía en Dios.
12 Justos: alégrense en Dios y regocíjense; *
      rectos de corazón, griten de gozo.


Gloria al Padre

y al Hijo

y al Espíritu Santo.

Como era en el principio,

ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

La Epístola 

Romanos 5:12-19


12 Así pues, por medio de un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte pasó a todos porque todos pecaron. 13 Antes que hubiera ley, ya había pecado en el mundo; aunque el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley. 14 Sin embargo, desde el tiempo de Adán hasta el de Moisés, la muerte reinó sobre los que pecaron, aunque el pecado de éstos no consistió en desobedecer un mandato, como hizo Adán, el cual fue figura de aquel que había de venir.

15 Pero el delito de Adán no puede compararse con el don que Dios nos ha dado. Pues por el delito de un solo hombre, muchos murieron; pero el don que Dios nos ha dado gratuitamente por medio de un solo hombre, Jesucristo, es mucho mayor y en bien de muchos. 16 El pecado de un solo hombre no puede compararse con el don de Dios, pues por un solo pecado vino la condenación; pero el don de Dios, a partir de muchos pecados, hace justos a los hombres. 17 Pues si la muerte reinó como resultado del delito de un solo hombre, con mayor razón aquellos a quienes Dios, en su gran bondad y gratuitamente, hace justos, reinarán en la nueva vida mediante un solo hombre, Jesucristo.

18 Y así como el delito de Adán puso bajo condenación a todos los hombres, así también el acto justo de Jesucristo hace justos a todos los hombres para que tengan vida. 19 Es decir, que por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron hechos pecadores; pero, de la misma manera, por la obediencia de un solo hombre, muchos serán hechos justos.

Lector/a: Palabra del Señor. Pueblo: Demos gracias a Dios.


El Evangelio: 

Mateo 4:1-11

✠ Celebrante: El Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 

Pueblo: ¡Gloria a ti, Cristo Señor! 


1 Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba.

2 Estuvo cuarenta días y cuarenta noches sin comer, y después sintió hambre. 3 El diablo se acercó entonces a Jesús para ponerlo a prueba, y le dijo: —Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes.

4 Pero Jesús le contestó: —La Escritura dice: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios.”

5 Luego el diablo lo llevó a la santa ciudad de Jerusalén, lo subió a la parte más alta del templo 6 y le dijo: —Si de veras eres Hijo de Dios, tírate abajo; porque la Escritura dice:

“Dios mandará que sus ángeles te cuiden.
Te levantarán con sus manos,
para que no tropieces con piedra alguna.”

7 Jesús le contestó: —También dice la Escritura: “No pongas a prueba al Señor tu Dios.”

8 Finalmente el diablo lo llevó a un cerro muy alto, y mostrándole todos los países del mundo y la grandeza de ellos, 9 le dijo: —Yo te daré todo esto, si te arrodillas y me adoras.

10 Jesús le contestó: —Vete, Satanás, porque la Escritura dice: “Adora al Señor tu Dios, y sírvele sólo a él.”

11 Entonces el diablo se apartó de Jesús, y unos ángeles acudieron a servirle.






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